Hay días que quedan marcados en la historia de un club, y el sábado fue uno de esos. Con un asado que reunió a socios, jugadores, familias y vecinos, inauguramos oficialmente los nuevos vestuarios de la sede. Un sueño que veníamos amasando hace años y que por fin se hizo realidad.
La obra no fue fácil. Se financió con el aporte de los socios, con rifas, con el famoso locro solidario del invierno y, sobre todo, con el trabajo a pulmón de un montón de voluntarios que pusieron las manos en el pozo. Albañiles, plomeros, electricistas del barrio que donaron sus horas para que hoy el plantel y la escuelita tengan un lugar digno donde cambiarse.
Qué se hizo
- Dos vestuarios completos con duchas de agua caliente, algo que antes era un lujo impensado.
- Un vestuario para el árbitro, como corresponde en una cancha en serio.
- Baños nuevos para el público que viene a la tribuna.
Esto no termina acá. El próximo objetivo es mejorar la iluminación de la cancha para poder jugar de noche. Pero por hoy, nos permitimos festejar. Porque cada ladrillo de esos vestuarios tiene el esfuerzo de la gente del Norte.
Gracias a todos los que hicieron posible este sueño. Así se construye un club.